Si alguna vez has pensado que no tienes un estilo propio, te estás angustiando sin motivo, tranquila: es mucho más común de lo que crees. Si quieres saber cómo desarrollar tu estilo de dibujo (aunque sientas que no tienes uno), debes ser paciente pues no es algo que pase de un día para otro, sino un proceso que se construye con práctica, exploración y confianza. Tu estilo no se busca… se forma.
¿Qué significa tener un estilo propio?

Tener un estilo específico o especial de dibujo no es dibujar “perfecto” ni hacer algo completamente diferente a todo lo demás. Es, más bien, ese algo especial que hace que tus dibujos solo sean tuyos. Algunas características de ese estilo personal tienen que ver con:
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La forma en la que trazas líneas.
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Cómo usas el color.
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Los temas que se repiten en tu trabajo.
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Los detalles que te gusta incluir.
Podemos decir entonces, que tu estilo es la suma de tus decisiones al dibujar.
Por qué sientes que no tienes estilo
Empezar a construir una identidad como artista, no sucede de la noche a la mañana y en algunos casos puede tardar bastante, aunque esto suene como algo que no quieres escuchar. Pero no significa que no vas a encontrar tu estilo único, si no que tendrás que transitar un camino de exploración y alimentación artística que te ayudará a crecer en todo sentido. Pero cuando sientas que no tienes un estilo que te identifique, puede ser porque estás probando cosas nuevas (lo cual es bueno), te comparas con otros artistas o que aún estás en etapa de exploración.
No tener un estilo definido no es un problema, es parte del proceso.
Ejercicios para descubrir tu estilo
Para lograr identificar, desarrollar y construir un estilo de dibujo propio y único, vas a tener que trabajar. Puedes empezar con pequeños hábitos, como:
Dibujar lo mismo de diferentes formas: Un mismo objeto o personaje, pero con estilos distintos.
Limitar tus herramientas: Usa pocos colores o un solo tipo de trazo. Esto te obliga a tomar decisiones más claras.
Llenar páginas sin presión: Dibuja sin pensar demasiado en el resultado. Ahí suelen aparecer tus preferencias reales y es en momentos de producción relajada donde vas descubriendo quién eres en realidad como artista.
Repite lo que te gusta: Si hay algo que te sale natural (ojos, flores, lettering), repítelo. Eso también construye estilo.
Inspiración vs. copia: la clave está en transformar

Inspirarte en otros artistas es totalmente válido. Copiar exactamente, en realidad, no tanto. La diferencia está en:
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Tomar referencias, no replicarlas tal cual.
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Mezclar influencias.
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Adaptar lo que ves a tu forma de dibujar.
Tu estilo aparece cuando dejas de imitar y empiezas a reinterpretar.
Constancia: lo que realmente hace la diferencia
No necesitas dibujar perfecto, necesitas dibujar siempre, a diario, a toda hora, en cualquier lugar.
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Practicar te da seguridad.
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Repetir te ayuda a identificar patrones.
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Equivocarte te enseña a reconocer qué te gusta y qué no.
Con el tiempo, sin darte cuenta, tu estilo empieza a aparecer.
Tu estilo ya está en proceso
No tienes que esperar a “tener estilo” para sentirte artista, pues lo estás construyendo cada vez que dibujas. Confía en tu proceso, prueba cosas nuevas y no te presiones por definirlo rápido. Porque tu estilo no es algo que encuentras… es algo que creas y eso requiere tiempo y trabajo, así que disfruta cada línea, mancha, logro y desacierto, porque estás camino a algo grande.
